sábado, 26 de diciembre de 2009

37_ Nacimiento

Llegaste tarde; Si, ya se, pero mas vale tarde a una reunión con Usted que tarde a mi entrada triunfal el 01-01-10 a las 0:00 horas; 2010 se rió, se sentó y pidió un café, 2009 se estaba terminando un cognac, tenía aspecto sombrío, no le gusto la llegada tardía de su sucesor.

2015, trajo el café, sonrió con respeto a 2009 y le preguntó si quería otro cognac, éste contestó afirmativamente. 2015, volvió a los 10 segundos con la bebida de 2009 y el café para 2010; Qué tengas mucho éxito este año, genio!, dijo 2015 emocionado, palmenado a 2010, éste le agradeció con la mirada y le dijo que después le firmaba un autógrafo. 2015 se retiró.

Típico de pendejo agrandado; dijo 2009 entrándole duro a lo que quedaba del primer vaso de cognac, continuó; yo también la viví, y hoy ya nadie se acuerda de mi… sigo vivo y me olvidaron, ya todos piensan en vos… joven, nuevo, lleno de energía… nadie quiere el autógrafo de un viejo decrépito como yo, me acuerdo cuando estaba sentado ahí, donde estás vos y 2008 estaba sentado donde estoy yo, me le cagaba de risa en la cara, me sentía gigante… 2008 estaba destruido, en ruinas, y yo me encontraba con los bríos de las páginas de mi vida sin estrenar, jamás pensé que iba a llegar este momento, jamás pensé que se acercaba el fatídico día 365, y ya viene… ahora me espera el asilo, retirarme a ese lugar oscuro y húmedo, me queda ser un recuerdo y debo contentarme con eso, me tengo que ir a ese arcón de memorias que muchas veces no se usa. Durante mi año, murieron más personas de las que nacieron, eso quiere decir que los recuerdos que evoque, serán tristes, ocurrieron cosas que la gente no quiere recordar, fui un año de mierda; No, no diga eso, fue un año normal, no tuvo los quilombos que tuvieron otros, no sea tan malo con Usted, para quilombos acuérdese lo que le pasó a 2000? Ese pibe si que la pasó mal… otro que ya la está pasando mal desde ahora es 2012, con todas las boludeces que dicen de los mayas, y eso que aún él no llegó… yo diría que Usted fue un año gris, de esos que se olvidan rápido, y no quedan en las memorias colectivas de los pueblos, si quedará en las memorias individuales, recordarán con amor a Usted aquellos que hayan tenido hijos, se hayan recibido, o se hayan casado y el tiempo los mantenga unidos y lo recordaran mal a Usted aquellos que hayan perdido familiares, hayan sido despedidos de sus trabajos, o se hayan casado y el tiempo los haya separado. Usted fue un año gris; dijo 2010; Porque no te vas a la recalcada concha de tu madre, pendejo, me querías levantar el ánimo con eso que me dijiste? … sabés, quizás tengas razón, fui un año gris, sin brillo, vos vas a brillar, tenés un mundial de fútbol, siempre se recuerda el año de los mundiales, mirá 1930, siempre sale en algún recuerdo por haber sido el primer mundial; Si, tiene razón; completó 2010 sin querer hablar mas para no herirlo.

Bebieron en silencio. La cercanía de la noche obligó al dueño del bar a encender las luces, el reflector que iluminaba la zona donde estaba 2009, no funcionaba. Quedó en sombras. Una nueva bombita de luz, le daba brillo a 2010, que sin percatarse del detalle de las luminarias se encontraba excitado, tantos “años” deambulando por ahí, vagando, sirviendo café como hoy lo hacía 2015 esperando que llegue su momento, y por fin había llegado. Se acercaba 2010. Quería que empiece, quería sentir el aire en la cara y que el destino, de ése que había escuchado a tantos hablar, llegué finalmente para él. 2009, no escuchó los pensamientos del joven 2010, pero sabía que pasaba por esa cabeza, porque él ya había estado ahí, y pensó: ojalá que el destino llegue y aterrice y no te choque de frente, 2010. Ojalá.

Habían quedado en encontrarse para que 2009 le pase a 2010 sus vivencias, y vaya a saber bien uno porque, pero decidieron terminar ahí su reunión. Algunos dijeron que 2009 no quería hablar mas, otros dijeron que 2010 no quizo escuchar, y los más viejo, los más sabios (como 1930 que siempre sale en un recuerdo) dijeron que esa reunión había terminado tan pronto porque quien tipeaba letras sin sentido en un teclado, no tenía mas ganas de seguir escribiendo.

Antes de retirarse, apareció 2015, miró a los ojos a 2010 y le pidió un autógrafo, 2010 firmó la servilleta que le alcanzó 2015. Vos quién sos?; preguntó 2010; 2015, soy 2015.

Firmó: “Para 2015, un lustro no es nada, bancala, que sea con éxito. Con cariño 2010”

2015 se retiró emocionado.

Gracias, por venir 2009; De nada pendejo. Hacelo bien, rompete el alma, disfrutá … Ojalá que el 2010, sea el mejor de los años.

Se abrazaron, y 2009 partió… cerca le pasó 2039 y lo felicitó. 2009 se emocionó. La luna lo iluminó.

2010 se quedó pensando, mientras caminaba y todos lo saludaban deseándole lo mejor, en lo poco que había charlado con 2009, pero recordó las últimas palabras que le dijo:

Hacelo bien, rompete el alma, disfrutá … Ojalá que el 2010, sea el mejor de los años.

Siguió caminando entre victoreos. Una luz mágica comenzó a iluminarlo. Esa luz que lo alumbraba era cada vez más fuerte y bonita. Desapareció en el horizonte.
Comenzaba a prepararse para su entrada triunfal, comenzaba a prepararse para ser un gran año.
2010 va a ser un año de puta madre.

Al menos es lo que te deseo yo, estimado lector, que estuviste acompañándome en este nuevo desafío, que fue para mí, llenar espacios en blanco con letras, puntos y comas.

Si, que tengas un 2010 de puta madre!

no importa quien soy.


viernes, 18 de diciembre de 2009

36_ Él & Ella. Pequeñas cosas, grandes acontecimientos.

Nos encontramos a tomar algo? Dale! A las ocho estoy ahí, te amo.

Él cortó el celular. Si había algo que amaba de su novia, era su tono de voz. Estaba totalmente enamorado. Haberla escuchado recién, mientras hablaban por teléfono, le hizo recordar su dulce sonrisa, sus ojos… En fin, estaba enamorado.

Ella apenas cortó el teléfono, se  levantó de su escritorio, y sin saludar a sus compañeras de trabajo, salió corriendo para verlo a él. Su corazón latía rápido, no por la velocidad con la que se movía, sino porque pensaba en él a cada paso que daba.

Ella y él vivían cada uno en una casa diferente. Pero la mayoría de las noches, él dormía en lo de ella y algunos fines de semana ella en lo de él. Hacía dos años que se amaban. Se enamoraron cuando tenía 29 años ella y 28 años él. Dos años.

A las ocho de la noche, después de un largo día de trabajo para ambos se encontraron en la puerta de un bar de Puerto Madero a tomar algo. Se abrazaron largo. El recorrió con su mano, toda la espalda de ella mientras la besaba. Ella acarcicaba el cuelló de él. Finalmente dejaron de besarse, para seguir entrelazando sus cuerpos en un abrazo hermoso, lleno de amor calidez.
Una pareja de viejitos, que deambulaba por el lugar, separados uno del otro, los observó. Se tomaron de la mano, se miraron y siguieron caminando, pero unidos.

Entraron al bar. Una cerveza, pidió él, un cortado pidió ella.

Cómo te fue?; preguntó él, tomándole la mano sobre la mesa. Ella acarició los dedos prolijos de él, y dijo; Como siempre, mi jefe es un imbécil, mis compañeras de trabajo son detestables, nada nuevo, vos?; Mas o menos igual que vos amor, hoy tuve unos quilombos con unos planos que no me aprobaron, pero me parece que mañana hablo con la dirección y me los van a terminar aprobando.

Los próximos treinta segundos transcurrieron en silencio. Se miraban, se acariciaban las manos. Se podía respirar amor en esa mesa de ese bar. La moza llegó con lo pedido por ellos. Se retiro cortésmente.

El café y la cerveza seguían allí, sobre la mesa, después de veinte segundos más. Él estaba extasiado, con sólo mirarla. Ella estaba imaginando la noche que iban a pasar juntos. Las manos seguían entrelazadas. De repente, sonó un celular que los trajo nuevamente a la realidad. Ella había recibido un mensaje de texto. Lo soltó y con sus dos manos, hurgo en su cartera, y leyó el mensaje. Sin decir nada lo contestó mientras él se servía en un coqueto vaso, un trago de cerveza. Le alcanzó a ella dos sobrecitos de azúcar. Ella seguía contestando el mensaje, entonces él abrió los sobrecitos, los volcó en el cortado y lo revolvió. Quitó un poco de espumita, dejándola prolijamente en el platito de la taza, porque sabía que a ella no le gustaba. Ella dejó el celular sobre la mesa y entrelazó nuevamente su mano con la de él.

Gracias amor, por revolverme el cortadito, te amo; De nada, amor. Yo también te amo; le contestó él. Y mientras la miraba y pensaba en lo afortunado que era en tenerla, quiso volver a la realidad, y le dijo; El sábado nos invitó Milton a ir a cenar a la casa, vamos?; Obvio, me cae re bien ese pibe, y la mujer me parece una divina, me alegra que tengas buenos compañeros de trabajo y no como las mías que son harpías; dijo ella mirándolo dulcemente.

Se las ingeniaban, para tomar sus bebidas, sin mirarlas y sin soltarse las manos. Volvió a sonar el celular de ella. Inmediatamente ella lo soltó a él, y tomó su teléfono móvil. Sonrió. Él le pegó una bocanada gigante a su cerveza. Ella contestaba el mensaje. Terminó.

Ella volvió a buscar la mano de él por sobre la mesa. Se unieron. Y qué llevamos de Milton?; preguntó ella. Tenía ganas de preparar un Tiramisu, que a él le encantaba. No se, amor, no quiero que te pongas a cocinar, hace calor, compramos helado?; No, amor, yo preparó algo, elegí vos!; dijo ella, mientras pensaba “que elija el tiramisú, que elija el tiramisú”. Bueno, te hacés el tiramisú?; Si! casi grita ella. Le encantaba hacer ese postre para él. Se estiró para besarlo, pero su celular volvió a sonar. Se sentó, soltó la mano de él, y leyó el mensaje. Comenzó a contestarlo. Él se recostó en la silla, sacó su celular, lo abrió y lo miró. Nadie le mandaba nada. Pasó unos 30 segundos mirando el río. De repente sintió la mano de ella que buscaba la suya.

Tomate el cortado que se enfría, amor; dijo él retirando su mano de la mesa. Ella se entristeció, y tomó un sorbo. Estaba tibio. Bueno, preparo el tiramisú entonces; dijo ella, tratando de regenerar ese halo de amor que se estaba desvaneciendo; Dalé, dijo él reincorporándose. Pero terminó de decir esa palabra y el celular de ella volvió a sonar con otro mensaje de texto. Ella, lo leyó, sonrió y comenzó a contestarlo. Él la miraba. Ella terminó de enviar el mensaje, e hizo contacto con su mirada. Qué pasa amor, que me mirás así?; quiso saber ella; Nada, todo bien, pero lo que pasa es… ; Y sonó el celular de ella.

Sin poder contener la cólera, que subía por su estomago, atravesaba la garganta para finalmente terminar escupiendo: Eso es lo que pasa, tu celular!!!. Me tiene podrido, suena a cada rato, te estoy hablando y vos contestas mensajes; Pero qué querés que haga, amor?; Qué me prestes atención, estoy acá, al lado tuyo, y a cada rato me dejás de dar bola por ese aparatito de mierda; Pero, para amor, te pusiste celoso? es Marcela, me estaba contando algo que le pasó hoy en la facultad, mirá; y le extendió el teléfono móvil para que vea que la del mensaje efectivamente era Marcela. Él, distraídamente lo miró y mintió; no me importa quién es; para continuar diciendo; importa que estoy al lado tuyo y vos no me das bola, aparece un mensaje y es como que dejo de existir, me soltás, le sonreís a un puto celular, te pasás cinco minutos contestando! Qué escribís, un versículo de la biblia en cada mensaje?; No, amor, no seas así, no te pongas celoso… Él la interrumpió y le volvió a mentir; Pará!!! Pará de decirme que me pongo celoso, por mi que los mensajes te lo manden todos tus compañeros de trabajo, me chupa un huevo, pero un mínimo de respeto, somos dos, vos no estás sola en la vida; dijo él levantando considerablemente el tono de voz. Ella replicó; Pero que respeto ni respeto; de qué me hablás? contesté un mensaje; Contestaste como cinco; Y? y qué?; Que yo estoy frente a vos, ni me decís quién te lo manda!; Viste, viste? te pusiste celoso; No me puse celoso y sabés qué? me tenés podrido; Qué? por qué me decís eso? qué tiene que ver eso con nada? amor, dejate de hinchar, la estábamos pasando bien…; y él no la dejó terminar; Todo tiene que ver, y vos la estabas pasando bien contestando mensajes, porque no te vas a tomar un cortadito con Marcela y que ella te saqué la espumita que no te gusta!!!! me podés explicar para qué te pedís un cortado, si sabés que esa espumita no te gusta?? sabés qué? te repito, me tenés podrido; dijó él sacando treinta pesos de su billetera y arrojándolos en la mesa. Comenzaba a levantarse, cuando ella dijo; Sí? bueno, vos a mi también me tenés podrida, pero quién te crees que soy para que me hables así? Tengo 31 años, no 15. Me tenés harta; finalizó ella, levantándose antes que él y retirándose del lugar. Él la siguió, llevándose por delante a la moza.

Salieron. Dijo ella; Hoy me voy a dormir a mi casa; Bueno yo también me voy a dormir a mi casa; Si, está bien, prefiero hoy a la noche estar sola; No, no estás sola, tenés tu celular; dijo Él y comenzó a caminar hacia donde había dejado el auto estacionado. Ella se quedó parada, no pudiendo creer lo que pasaba. Él camino varios pasos, pensó que había sobredimensionado las cosas, se dió vuelta, atormentado por lo que había pasado, y caminó las veinte baldosas que lo separaban de ella.

La alcanzó. Se miraron, iban a tomarse las manos, cuando sonó el celular de ella. Otro mensaje de texto. Era Marcela.

Pero él nunca lo supo, se dio vuelta y fue a buscar el auto. Ella dijo algo, que él no alcanzó a escuchar.

Durmieron solos.

Él pudo dormir, mucho tiempo después de haberse acostado. Pensaba en cuanto la amaba, se sentía un tonto porque lo que había pasado a la tarde,  miraba el lado vacío de la cama y extrañaba verla ahí. Respirando, dormida, soñando.

Ella también tardó en dormirse. Habló con Marcela hasta las dos de la mañana, contándole lo que había pasado. Marcela la consoló.

Ella también miraba el lado de su cama vacío. Quería borrar esa tarde, y pensaba que había estado un poco desubicada con lo de los mensajes. Su cabeza estaba llena de él. Lo imaginaba. Lo extrañaba. Quería verlo ahí, respirando, dormido, soñando.

Las pequeñas cosas son, a veces, las que desatan grandes acontecimientos.

Estoy seguro que al otro día, ella y él, se encontraron, se abrazaron, se besaron y durmieron juntos; esperando que cuando ocurra “otra pequeña cosa”, “el gran acontecimiento” que se desate, no los separe nunca mas.

no importa quien soy

domingo, 13 de diciembre de 2009

35_ "SEX AND THE CITY, con olor a HUEVO"

Nunca vi nada de SEX AND THE CITY, hasta que sacaron la película. Con prejuicios, la vi. Debo reconocer que me gustó. Pochoclera, tranquila, pasatista y olvidable a la semana, pero no desentonó.

Como les decía, no tenía mucha idea del mundo de Carrie y sus amigas hasta que vi la peli. Descubrí un mundo banal, frío, glamoroso… que se yo, podría decir que detestable era ese nuevo mundo para mi, demasiado material (aunque la película, termina dando “un mensaje totalmente opuesto, al que en el comienzo parece brindar”).

Nunca me hubiese imaginado, que lo que voy a relatar (¿lo habré vivido o es otra ficción?), podría haber sido parte de la serie o de la película (en una versión local y barata).

Con Ustedes, la nueva producción de No Importa Quien Soy:

“SEX AND THE CITY, con olor a Huevo.”

... Fines de Diciembre de 2009. Las “chicas” charlan, mientras almuerzan, acerca de la fiesta que organiza la Compañía para la cual trabajan. El 4 de diciembre es el gran evento.

“Las chicas”, son:


* Alberto (28 años, dos metros, heterosexual, casado, metrosexual asumido, rugbier, coordinador de producto).

* Danilo (37 años, metro noventa, heterosexual, casado, metrosexual asumido, tenista, coordinador de merchandising)

* Clemente (28 años, metro ochenta, heterosexual, casado, metrosexual asumido, rugbier, gerente de producto)

* Fernando (34 años, metro ochenta, heterosexual, soltero, metrosexual sin asumir, rugbier, coordinador de marketing)

* Ari (32 años, metro ochenta, heterosexual, soltero, metrosexual sin asumir, tenista, coordinador de retail)

La historia:

Nos situamos en algún restaurant de Olivos, provincia de Buenos Aires. Mediodía. Almuerzo de las chicas (a esta altura, ya se entendió la ironía, y me da paja seguir poniendo las comillas). Es jueves 3 de diciembre, el viernes 4 tienen la fiesta de la Compañía para la cual trabajan. La consigna del vestuario para la fiesta es un problema, se escuchaba en los pasillos de las oficinas, que había que ir cool, que no “valía” el traje, como así tampoco un jean y camisa. Tenía que haber glamour, y tenían que ser cool.

Che, cómo van a ir vestidos el viernes a la fiesta? pregunta Ari, que es quien dice que la moda no le importa, sabe que es “el grasita” del grupo, y lo asume con orgullo, negador de su metrosexualidad, pero inconscientemente metrosexual al mango. Fernando, mientras devora unos ravioles verdes, con salsa de morrones y una pizca de miel, dice; no se, un jean y una camisa, yo voy así nomás, que se vayan a cagar, no me voy a andar comprando ropa para esa fiesta del orto, que me aumenten el sueldo si quieren que me compre ropa. Días atrás, Fernando, había pasado por Etiqueta Negra, había gastado más de lo que podía gastar. Yo no pienso decir cómo voy a ir vestido; sorprendió Danilo mientras tomaba su gaseosa de dieta. Ja! Que hijo de puta, vos seguro que te ponés purpurina, pedazo de trolo; dijo Alberto, que comía nervioso unos panqueques agridulces. Sus nervios obedecían a que no sabía que se iba a poner. Estaba tenso. Y vos, Clemente?, preguntó Ari. Yo, si el tiempo lo permite, me pongo jean blanco, camisa bien liviana con flores, y zapas; Che y te pones tanga o culote, fijate que no te sea muy transparente el jean blanco, la concha de tu madre; dijo Ari. Y vos; preguntó Alberto. Yo voy como dijo Fer, jean y camisa, y a la mierda. Ari, también estaba tenso, la noche anterior pidiéndole consejos a su novia, acerca de cómo tenía que ir vestido, había tenido una feroz pelea. Ella amenazo con tirarle lavandina a todo el guardarropa de él, sino se dejaba de romper las pelotas con la fiesta del trabajo. Che, Fernando, entonces vos vas de jean y camisa, no?; dijo Ari visiblemente preocupado. Si, que me chupen la pija; aulló Fer. Primero hay que encontrarla; le dijo Danilo. Se rieron.

Alberto propuso que todos se encontraran en la casa de Clemente, así salían todos juntos. Entonces el viernes tipo 21 horas, en casa; dijo Clemente. Ari comentó; pero la fiesta empieza a las 21! Por qué no nos encontramos a las 20.30? tenemos un viaje largo; Ves que sos un grasa!!! Qué querés llegar primero para comerte los sandwichs de miga, milanesa refritada! Llegamos al final, creamos expectativa; dijo Alberto. Andate a la puta que te parió, dijo Ari visiblemente molesto. Sacaron $50 pesos todos de sus billeteras y pagaron el almuerzo. Fernando, se quejó del precio que pagaron, dijo; Ni cuando salgo con una mina y se que la voy a poner pago esta guita por morfar. En realidad estaba haciendo cuentas en su cabeza, con lo que había gastado en Etiqueta Negra, no podía darse el lujo de pagar almuerzos de cincuenta pesos.

Viernes 4 de diciembre. 20.55.

Ari se baja del taxi, y camina hasta la casa de Clemente. Toca el 9° “B”, y Clemente le dice que ya baja. Se acomoda el cuello de su camisa Key Biscaine, mira su jean Santa Bárbara, y piensa que no “pega” con las zapatillas que se puso. Está molesto. Pero al menos sabe que todos van a estar vestidos igual entonces se relaja. Mira el celular (no usa reloj), y ve que hace 10 minutos que está esperando abajo. Se prende un cigarrillo, que tiene que apagar a la segunda pitada, porque aparece para abrir la puerta Clemente, enfundado en un pantalón de vestir, camisa blanca, saco (todo by Giesso) y zapatillas.

Pero la concha de tu madre, vos no te ibas a poner el jean blanco?; Si, pero cambié de opinión; le contesta Clemente. Sos un hijo de puta, traidor; Pero para no te calentés, vos estás lindo también con la misma camisa que te ponés para todos los eventos, hijo de puta. Clemente se empezó a reir, y vió que bajaban juntos de un taxi Danilo y Fernando. El primero lucía pantalón, camisa, y una corbata muy fashion que “hacía juego” con sus impolutas zapatillas. Toda la indumentaria era de Pengüin. Se había cortado el pelo. El segundo, también llevaba pantalón de vestir, camisa ceñida al cuerpo, marcando bíceps, y saco (Etiqueta Negra, como ya comentamos). Zapatiilas, también había elegido. De hecho, en lo único que coincidieron todos fue en el calzado. Los cinco usaban Nike.

Son dos hijos de puta, Ustedes también. Vos Fernando, hipotecaste el sueldo la concha de tu hermana, pareces el forro de Tinelli, enfundado en Etiqueta Negra, al final el único boludo que está en jean y zapatillas soy yo. Fernando, mintió diciéndole que hoy a la mañana su novia le había regalado el ambo.

Che, subamos mientras esperamos a Alberto, que este cornudo hijo de puta, siempre llega tarde; dijo Clemente, tratando que sus zapatillas no entren en contacto con la suciedad de la calle.

En el ascensor, iban todos callados. Había un solo espejo, debería haber habido al menos cuatro, así tenían uno para cada uno. Bajaron. Entraron al departamento de Clemente.

El jean blanco, estaba tirado en el sillón. Que pasó Clemente, te indispusiste y por eso no te pusiste el jean?; preguntó Fernando. No forro, me parece que el blanco para la noche no iba. Danilo, se acomodaba la corbata, una y otra vez. Había sólo un lugar donde la misma quedaba perfecta. La acomodó, hasta que por fin encontró ese lugar, dijo; Che Ari, lindo jean, ahora esa camisa no es la que te pon… Ari no lo dejó terminar, estaba alterado, se sentía desentonado; Cerrá el orto forro, es mi camisa de la suerte, por eso me la pongo siempre. No se dio cuenta que sus dichos hicieron a todos cagarse de risa.

Che, me acaba de mandar un mensaje Alberto, está abajo, vamos; dijo Clemente, dejando escrito en un pápel que se iba para la fiesta. La destinataria del papelito era su esposa, que se había ido a la casa de su madre, para evitar ver a Clemente haciendo eternas pruebas de vestuario.

Bajaron. Se repitió la escena de los espejos.

Alberto, vestido de jean, camisa y zapatillas, puteo a todos, cuando los vió. Ari zafó de los insultos.

Fueron al garage. Caminaban en el aire. Los cinco ocupaban toda la vereda. Los perfumes se confundían en el ambiente, dejando una estela de distintos aromas franceses.

Se subieron al coche. Tardaron en llegar porque se perdieron. Todos puteaban a Alberto, que dijo que sabía el camino.

Llegaron.

Estacionaron.

Bajaron los cinco juntos del auto.

Mientras caminaban, Clemente se dió vuelta, en cámara lenta, y activó la alarma de su vehículo francés.

La recepcionista del lugar, los recibió con una sonrisa (a ellos y a todos). Alberto dijo; Fernando, te sacó una foto, te la cogés si querés; Fer sonrió.

Caminaron por el pasillo que unía la entrada con el salón.

Las puertas se abrieron. La luz del lugar, por azar, iluminó la entrada. Sonrientes, ingresaron destellando glamour. La música explotó. La noche estalló.

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No, no caminaban por NY. Si, los personajes de esta historia son cinco, y en SEX AND THE CITY, eran cuatro. Si, ellas eran mujeres y ellos son hombres.

Es por eso que nace:

"SEX AND THE CITY, con olor a HUEVO"

Proximamente, en las mejores salas.

no importa quien soy

domingo, 6 de diciembre de 2009

34_ Carilo es de a tres: Rent a Baby! Rent a Roque!!

Disculpá, disculpá… Vos sos él de la habitación número 3? Podés venir un segundo… te molesto un minutito nomás….

El conserje del apart hotel donde estaba parando en Carilo, me llama. Volvía de la playa, estaba solo. Ingreso a la conserjería.

Si, decime; Perdoname, pero ayer cuando mi compañero te tomó los datos del check in, olvidó mencionarte algo; Bueno, menciónamelo vos; Si, viste que vos viniste con otra persona de sexo femenino; Si, y?; No, nada… es que son dos; Ahá… te cuento que no necesitas clases particulares de matemática, evidentemente sabés sumar, así que cuando des el final te va a ir bien, ahora si me permitís voy a subir a la habitación a bañarme y almorzar; No, pará, pará… vos no notaste que Ustedes dos desentonan en este lugar; Cómo? Qué me estás diciendo??? No tengo nivel para Carilo… Qué me decís flaquito? Me estás cargando?; No, no… dejame terminar, no desentonás por el nivel, nadie dijo nada de eso, aunque lo podría decir… el asunto es que …. son dos!; Bueno, me estás cansando con que somos dos, qué tiene que ver eso con nada o con algo?; Es que acá, mínimo son tres; Ahhhhh!!! Ahora entiendo! Está claro… nosotros también somos tres, vino Jeremías, un amigo mío, es actor, en realidad es doble de riesgo… lo que pasa es que no lo podés ver vos porque es un fantasmita, fue el doble de Casper en su película e hizo un pequeño papel en Ghostbusters… así que si me permitís, te dejo fumando marihuana en mal estado y yo subo a pegarme una ducha y morfar algo, antes que mi amigo, el fantasmita Jeremías, se propase con mi acompañante de sexo femenino como vos decís.

Me disponía a abandonar el lugar, cuando el conserje me toma el brazo y me dice; No, pará, no me pelotudees… no es joda flaco. Ustedes son dos, y en Carilo eso no está permitido, al menos en la primer quincena de diciembre y en la última de marzo. Sólo pueden ser dos personas, las que recorran las calles de Carilo, aquellas que tengan más de 65 años.

Me solté y miré mi antebrazo, vi que me había dejado sus dedos marcados. Levanté la vista, y noté cierto nerviosismo en el conserje, algo andaba mal, pero yo no entendía nada. Seguí escuchándolo.

Acabás de venir de la playa, no? No te diste cuenta que todas las parejas están con un bebé. Todas. Viste alguna que no esté con un crío por ahí revoloteando?; Si, ahora que me lo decís… si, tenés razón; Bueno, por eso te decía que Ustedes eran dos. Tienen que ser mínimo tres, y el tercero tiene que ser un nene o una nena, menor de tres años… Es una nueva disposición de la Municipalidad de Pinamar, y nosotros como pertenecemos al municipio la tenemos que hacer cumplir. El tema es que esta disposición no se hizo pública, y la tenemos que informar en los hospedajes y hoteles… la sacaron porque quieren darle a Pinamar otra onda, que vuelva a ser una playa para la familia, están todos podridos por acá que siempre se asocié a Pinamar con droga, boliches, escándalos… es por eso…; Bueno, para flaquito… no tengo hijos, y no puedo subir y hacer uno en quince minutos, y en todo caso si lo hiciera, hay un período de gestación, que dura…; Si, ya se, no me vas a explicar como vienen los hijos al mundo que tengo cuatro pibes… ; Bueno, entonces qué hago? Porque no me labran un acta de infracción y listo; Escuchame, si vienen los inspectores al apart y ven en los libros que son sólo dos los que están registrados en tu habitación, me clausuran a mi, y a vos no te va a alcanzar ni vendiendo ese autito que tenés para pagar la multa porque es en dólares, y termina con cuatro ceros, seguro. Quedate tranquilo, que se puede solucionar.

Tomé asiento. Imaginé que venía la clásica cometa, pero no. El conserje siguió hablando:

El municipio, no sacó esta ley para recaudar, quiere que la misma se cumpla, y que Pinamar vuelva a ser como antes, y pensó en casos como el tuyo. Te vas a la calle, Dorado, altura 75978, vas a encontrar una dependencia de la Municipalidad de Pinamar. Ahí, te alquilan un pibe, por el tiempo que estés; QUÉ?? Me estás jodiendo????; No. Yo ahora le paso por fax tus datos, así aceleramos el trámite… apurate flaco, alquila el pibe, volvé y lo ingresamos a los libros; Pero? Me estás jodiendo? De dónde sacan a los pibes? Voy a ir preso, haciendo lo que me decís! Estamos todos locos… es una locura; Flaco, o vas y te alquilas un pendejito como si fuese un cuatriclo, o te vas de Carilo, y no te devuelvo un mango de todo lo que me pagaste, o nos arriesgamos a que caigan los inspectores me clausuren y a vos te hagan una multa y te hipotecas la vida por una pavada.

Sin pensar demasiado, o mejor dicho pensando en la cantidad enorme de dinero que había desembolsado para pasar cinco noches en este lugar, y lo que tendría que desembolsar si me iba a otro, que por otra parte no debería ser parte del Municipio de Pinamar, me levanté y le pregunté cómo llegaba a la dirección que me había pasado. Me indicó. Decidí ir caminando, ya que eran sólo 7 cuadras.

Le dije al conserje; Bueno, para que subo, y le cuento a mi acompañante de sexo femenino, como decís vos, acerca de esto; No hay tiempo, andate ahora, que estos hijos de puta a la una cierran, yo le aviso, ahora llamo a la habitación… espero no interrumpir nada… digo, por Jeremías. Lo miré sin entender. Su muesca irónica, me hizo recordar el chiste que le había dicho unos diez minutos antes. Lo mandé a la mierda y salí corriendo.

Mientras corría hasta la calle Dorado, pensaba en dos cosas: La primera, que tenía que dejar de fumar, había hecho dos cuadra y ya estaba agitado, la segunda era si era joda. Ya me imaginaba llegando al lugar y ver las cámaras de Tinelli y a un tipo gritando; era una jodita para Marcelo.

Aminoré la marcha, me prendí un pucho, y traté de justificarlo diciéndome que me iba a ayudar por el bizarro momento que iba a pasar. El pucho, hizo que caminé más lento aún, había dejado de correr hacia rato.

Mientras caminaba, miraba para todos lados, y las pocas personas que había paseando por las calles de Carilo, llevaban a un niño. Me obsesioné, y traté de ver si los supuestos hijos se parecían a los supuestos padres. Cada “familia” que veía, era investigada por mi ahora sagaz ojo de detective. Nene rubio, papá rubio. Nena con ojos celestes, mamá con ojos celestes. Niño con nariz ganchuda, papás con nariz ganchuda. Una pareja me pareció rara. Ella y él eran rubios, tenían ojos celestes y sus caras cuadradas. Llevaban un nene, de pelo colorado, con ojos marrones, carita redonda y con tantas pecas en sus cachetes, que hacían pensar que le habían tirado dulce de leche, y el pobre niño, sólo atinó a cubrirse con un colador. Me acerqué a ellos. Les iba a preguntar por el niño cabeza de zanahoria, cuando salió detrás de un árbol un hombre mayor, de unos 60 años junto con una coloradita, gordita, de unos 40. Los rubios de ojos celestes, y cara cuadrada, gritaron; piedra libre a papá y Marcela!!! El coloradito, que se ve que aún no conocía las reglas de la escondida, salió gritando; ahí ta papá y mamá!!!! Todo cobró sentido. El viejo, era el papá de los tres y la colorada era la mamá del coloradito. Se abrazaron. Me dieron ternura los cinco. Evidentemente el rubio y la rubia, la aceptaban como su segunda mamá.

Escurrí unas pequeñas lágrimas que brotaron de mis ojos, al ver tanto amor junto, y seguí observando tríos. Con cada pareja que me cruzaba venía adosada una criatura menor de tres años. Todos se parecían.

Llegué finalmente a la dependencia municipal. 12.45. Estaba abierto. El lugar era horrible. Sucio, paredes despintadas. Un asco.

Buen día, me mandan del apart “Arenita Blanca”, mi nombre es… me estaba presentando, cuando el gordo que estaba detrás del mostrador me dijo; Si, ya se quien sos. Me pasaron tus datos por fax. Hagamosla corta pibe, que me tengo que ir… dentro de 5 minutos cerramos; Me dijeron que cierran a la 1, es decir que faltan 15 minutos; A la 1 cerramos, pero 10 minutos es lo que tarda en bajar la persiana, así que nos adelantamos y 12.50 cerramos. Llená este formulario con tus datos y el de tu acompañante; dijo el gordo extendiéndome un papel, con varios espacios en blanco. El gordo continuó; Acordate que lo tenés que mantener al pibito. Leche de primera, morfi de primera, si el pendejo quiere ir a a los jueguitos lo llevás, no te hagas el boludo con eso... Algún color en especial?; Perdón?; Te preguntaba flaquito si al bepi lo querés de algún color en especial?; Usted me está cargando? Esto no se puede poner más bizarro. Vengo a alquilar un nene, para pasar 5 días en Carilo, por una estúpida ley, la situación ya es ridícula e inverosímil, y Usted me pregunta de qué color quiero al “bepi”?; Si, cuál es? No te pregunto por el sexo, porque nenas no quedan mas, te tenés que llevar a un nene. Lo querés morochito, rubio de ojos claros, coloradito, blanco casi albino?. Hacela corta que empezamos a bajar la persiana.

Llené el formulario, lo entregué, y le dije que me de cualquiera. Pero el insistió en que tenía que elegir un color, y pasó a detallar precios: El rubiecito de ojos claros, te sale $100.- por día, el morochito$55.-, el coloradito $45, está barato porque dicen que son mufa los colorados, yo no te lo aconsejo, porque vas a estar caminando y vas a ver que las mujeres se tocan una teta, los hombres un huevo cuando pasas, es un bajón…; Pará, me estás cargando? Esto ya es tremendo… es discriminatorio, deberían costar todos lo mismo? Esto es cualquier cosa!!!! una locura!!!!; Flaco, te dije que la hagas corta. Vas a ir al INADI? Qué vas a hacer? Si tuvieses algo de moral, o como mierda quieras llamarle, hubieses hecho las valijas apenas el conserje te aviso de esto. Pero no quisiste, seguro que pensaste en lo que habías garpado, en la guita que perdías, y lo que ibas a garpar en otro lado… hiciste números y te viniste a alquilar un bepi, así que no me rompas las pelotas, ok?. Tenía razón. Me sentí mal por lo que estaba pasando. Le dije que me diera al morochito, iba a agarrar el colorado, pero había escuchado el consejo que me dio el gordo, y pensé en lo desagradable que sería ir caminando y ver que la gente se agarraba huevos y tetas a nuestro paso.

Pérsicoooooo! Gritó el gordo. Su voz se dirigía hacia una puerta entreabierta detrás del mostrador. Pérsicoooooo!!!! Traeme al morocho.

Un flaquito desgarbado aparece por la puerta, aparentemente Pérsico, traía a un simpático morochito.

Pero no Pérsico, sos un boludo!!!! El negrito no, el morochito!!!! Sos boludo Pérsico, nos tenemos que ir, ya es re tarde, la puta que te parió. El grito del gordo hizo llorar al nene.

Me lo llevo, dije; Pero vos sos vivo? Por $55.- por día te querés llevar al negrito? Ese vale $300.- por día. Lo trajimos porque ahora es fashion. No viste a Angelina Jolie, que tiene africanitos?. Está de moda, por eso. La Nicolle quiso adoptar uno también. Flaquito, a vos te toca un morochito argento.

Estupefacto, observaba a Pérsico consolar al nene africano y llevándolo detrás de la puerta. Quería irme del lugar. No aguantaba más, casi escapo, pero debo reconocer que pensé en la guita que iba a gastar si me iba a otro lado a vacacionar así que me quedé en el lugar. Me sentía miserable.

Che, no quedan más pibes, dijo Pérsico asomándose por la puerta. Continuó; Te traigo a Roque?; Dale; remató el gordo.

Yo no entendí nada. El gordo me habló; No quedan más pibes, como dijo Pérsico. Están todos alquilados. Pero quedate tranquilo, que te vamos a dar a Roque, y te cobro la guita del morocho. Pagás cuando lo devolvés.

Apareció Roque, caminando solo. Era un enano. Si, un enano.

Dije; Pero, y eso?; cómo eso, la concha de tu madre?. Roque había hablado.

Pero Roque no es un bebé, dije. Obvio que no soy un bebé, pelotudo, tengo tres pibes que alimentar, esto es un laburo, si se acaban los pibes, estoy yo, además soy actor y esto me sirve como entrenamiento. Roque tenía incontinencia verbal.

Prendí un cigarrillo. Roque, enfundado en ropita de Mimo, me pidió uno. Le convidé.

El gordo comenzó a bajar la persiana. Pérsico apareció por la puerta y se llevaba al africanito a la casa para no dejarlo solo. El nene estaba contento mientras jugaba con unos globos, que vaya a saber uno de donde lo habían sacado.

Salimos. El gordo y Pérsico se agacharon y le dieron un beso a Roque. Vamos a extrañar estos cinco días las partidas de chinchón, y la cerveza que traías Roque, dijo el gordo visiblemente emocionado. Roque le contestó que cinco días pasaban rápido, que no se preocupe, y que practique con las cartas porque ya estaba cansado de "cogérselo de dorapa".

El gordo y Pérsico con el africanito tomaron para la derecha, y yo comencé a caminar hacia la izquierda con Roque, que para cuidar las apariencias había apagado el pucho.

Roque puso las cosas en claro: Escuchame, no me rompas las pelotas con eso de ir a la playa temprano. No me levanto ni en pedo a las ocho, para estar tempranito disfrutando el mar y el sol… me acuesto tipo una o una y media, después de ver todos los partidos de fútbol que pueda, así que hasta las doce ni en pedo me despierto. Nada de sanguchitos, y esas porongas. Comida. Como comida: Asado, pastas, pizzas. Todos los días a media tarde, me prestás el celular tuyo para llamar a mi familia y ver como están mis hijos, además voy a llamar a mi agente para ver si me salió algún laburito para el invierno en capital. No me rompas las pelotas. Son cinco noches las que tenemos que pasar juntos, así que te aviso como son las cosas para que no hagas boludeces. Si tu jermu está buena, no la toco, quedate tranquilo, pero te aviso que yo duermo en la matrimonial. Si les jode, mala leche, se van al sofá. Ok?

Ok, dije. Lo tomé de la mano. Cada dos o tres pasitos Roque se detenía a jugar con la arena de la calle. Pasó una pareja con su hijo y me miraron. La madre, frunció el seño al verme. Me di cuenta que yo seguía fumando.
Apagué el cigarrillo, después de todo no quería ser un mal padre.

no importa quien soy