domingo, 30 de mayo de 2010

59_ Un chino llamado Lee y sus sombras

Piñeiro, taxista de oficio desde hacía 30 años, salió a trabajar en una fría tarde de Buenos Aires. Negro y amarillo se movilizaba por las transitadas calles porteñas. Siempre, al anochecer, se detenía en una parrillita de Palermo para cenar tranquilo alguna minuta.

Pero dejemos a Piñeiro y su taxi por ahora, ya volveremos con él, mas adelante. El cuento que estás por leer, transcurre en China, en la localidad de Sen Su, una pequeña villa de diez millones de habitantes (claro, pequeña para los índices de población que manejan los dueños de todos mini mercados en Argentina).

En Sen Su, allá por el 18 de Mayo de 1970, nació Lee Park.
La niñez de Lee, no transcurrió con demasiados sobresaltos, pero cuando entró en la adolescencia, Lee comenzó a decirle a sus amigos, familiares y vecinos (si, en ese orden) que veía el futuro. El mismo se presentaba en sombras fragmentadas, y él uniendo esos pedacitos oscuros que resaltaban de la blancura en sus visiones, podía decir que iba a acontecer. Lógicamente lo creían loco. Lee batallaba con todos los negadores de su realidad. Muchos le decían que les diga que número iba a salir en la quiniela (si, en China también juegan a la quiniela) pero Lee contestaba que sus visiones eran sobre grandes acontecimientos mundiales, y que las sombras no se presentaban para asuntos triviales.

Lee, vaticinó el ganador de las elecciones a gobernador en Sen Su, pero le dijeron que era obvio que Chow Fan ganaría, ya que su gestión como diputado del parlamento de Sen Su había sido excelente. Lee, dijo que el Rapid China, iba a ser campeón de fútbol de todos los torneos asiáticos que se disputen durante los años 1997 y 2000, pero le decían que era otra obviedad ya que con los jugadores que había contratado el Rapid China, no salir campeón hubiese sido increíble.

Lee, que se desempeñaba como cajero en un importante banco chino, vivía de forma gris, como las sombras que veía. Nadie le creía, todos se mofaban, y hasta alguna vez lo entrevistaron para un importante programa de noticias de Sen Su, con el sólo fin de reírse de él.

Pero su suerte cambió, o la mirada rasgada que tenían todos sobre sus sombras cambió, cuando a fines del año 1999 andaba vociferando que el 11 de septiembre de uno vaya a saber qué año (sus sombras a veces lo confundían) los EE UU iban a sufrir un atentado. Dejaron de reírse de él, cuando talibanes, afganos, iraníes o soviéticos, derribaron las Torres Gemelas de NY. Aquellos reporteros de Sen Su, que lo habían entrevistado sólo para mofarse de él, hoy lo ponían en primera plana y hablaban del Gran Maestro de Sen Su. Pronto dejó de trabajar para el banco, y los servicios secretos de EE UU lo llevaron para Washington, y lo sentaron en las oficinas del Pentágono junto al máximo jefe de esa entidad.

Algunos en China, lo tildaban de traidor, por servir al régimen imperialista, otros (la gran mayoría) lo veían como a un ídolo. Un chino, entre millares, sirviendo al mundo. Dicen, que previno miles de atentados, que fue importantísimo en la campaña de Obama, ya que fue uno de los principales asesores del hoy presidente. Cada paso que daba Obama, era consultado a Lee.

Lee, se volvió millonario. De a poco cobró carácter de celebridad, y no pocas actrices y modelos quisieron estar con él, a pesar de medir sólo ciento sesenta centímetros con el pelo engominado para arriba (porque sino se quedaba en el metro cincuenta y ocho). Lee hablaba y el mundo lo escuchaba. Varios atentados contra grandes líderes mundiales no pudieron ser llevados a cabo, gracias a que Lee, sombras mediante, vaticinaba en que porción de pollo estaba el veneno que iba a ser ingerido por tal rey o en que ventana se encontraba el francotirador que le iba a disparar a tal presidente.
Se casó en 2007, con una bella actriz de Hollywood. Sus sombras le habían deparado un gran porvenir e hijos. No lo dudó.
La popularidad de Lee, siguió creciendo. Vendió el nacimiento de Tow Tse y Tai Fu (sus mellizos) a la revista People por unos cuantos millones de dólares.

Lee estaba en la cresta de la ola, cuando un día, sus sombras, le vaticinaron su muerte. El mundo lloró. Lee había anunciado que iba a morir un 22 de Mayo de 2010, a las 23:59 de la noche. Unos días después de cumplir 40 años. Miles de árboles fueron talados y convertidos en papel, para imprimir la noticia: Lee vaticinó su muerte.

Pronto llegó el día. La esposa de Lee, ya se había encargado de quedar como una única heredera de la fortuna de Lee, para velar por el futuro de los mellizos. Miles de médicos habían chequeado el estado de salud de Lee y todos dijeron que el mismo era perfecto. Pero Lee nunca había fallado.

El 22 de mayo de 2010, Lee amaneció en una sala de emergencias del hospital más importante de China, había pedido morir ahí, es mas sus sombras habían le habían “dicho” que moriría en China. Decenas de médicos estaban a su lado, mientras el yacía acostado en una mullida cama blanca. Miles de tubos habían sido conectados a su cuerpo. Varios respiradores estaban preparados para lo peor. Estaba la prensa también. La esposa de Lee, convenciéndolo que era por el futuro de los mellizos, había vendido en millones de dólares a TNT la transmisión en vivo de su supuesta muerte.

Lee estaba tranquilo, él sabía que no había nada que podía hacer, que la suerte estaba echada. Nunca sus sombras le mintieron. El moriría el 22 de mayo a las 23:59.

Las horas pasaban y el rating aumentaba. Los médicos se preparaban. Los productores de TV corrían, los ciudadanos de todo el mundo estaban pegados a la tele. Todos querían ver la muerte de Lee, aunque muchos esperaban que haya errado.

23:55. La tensión era increíble. TNT había puesto en pantalla, un gran reloj, con la hora oficial de China. Miles de personas se agolpaban frente al televisor. Miles de personas habían iniciado cadenas de oración, en todas las religiones e idiomas posibles.

23:57. Algunos ya lloraban.

23:58. Todo estaba preparado. La ciencia al servicio de un hombre. Lee cerró sus ojos.

23:59. Llantos de ansiedad en el mundo. Se sintió la respiración de Lee y luego no se la escuchó mas. Los médicos comenzaron a activar todas las máquinas, los tubos de todos los colores que Lee tenía insertados en su cuerpo comenzaron a trabajar.

24:00. Lee abrió sus ojos y dijo; Estoy bien, estoy vivo!. El mundo festejó. Familias se abrazaron. En bares, desconocidos se abrazaron. TNT seguía transmitiendo, y ya había varios opinólogos que decían que Lee había perdido sus poderes. Lee había vaticinado que moriría a las 23: 59 del 22 de mayo de 2010 y seguía vivo. Su esposa, rápidamente, salió al cruce de los opinólogos para defenderlo, además ya había arreglado con la cadena televisiva ABC, para filmar la película acerca de la magistral vida de Lee.

Lee, no entendía. Eran las 3 de la mañana y se había quedado solo en la habitación. TNT no transmitía más. Sólo un médico de guardia, había quedado al cuidado de su salud, en una sala contigua a su habitacíon. La batería de tests, que le hicieron luego de las 12 de la noche, dejó a todos tranquilos: Lee estaba en perfecto estado de salud. Lee seguía sin entender. Se durmió.

Despertó a las 12.57. Quiso gritar pero no pudo. Lo había visto. Vió, en sombras, el reloj de la parrilla donde Piñeiro cenaba todas las noches en Argentina. Lo vió a Piñeiro, y lo vió bajarse de su taxi. Entendió que moriría a las 23:59, sólo que con el uso horario de otro país, que las sombras no le dejaban ver cuál era.

Se sintió morir. Moriré feliz, pensó. No había fallado.

En Argentina, Piñeiro sentado en el bar de siempre y contento por la buena jornada laboral, pidió un bife angosto con una Coca.

A las 23:59 mordió el primer bocado. Fue como si hubiese mordido y sustraído el aire que Lee respiraba a miles de kilometros de distancia.

Lee murió. Un 22 de mayo de 2010 a las 23:59, tal cual sus sombras le dijeron.

La noticia, circuló por el mundo con rapidez. Piñeiro no se enteró. No prendía nunca el televisor.

no importa quien soy.

22 comentarios:

Lila Biscia es Lilus bla bla dijo...

muy muy muy bueno!

Destiny.

andreita dijo...

¡woow!

tantas aristas de anñalisis tiene esta ficción que sin dudas no llegaría nunca a abordarlas.

a veces, hay que hacer como Piñeiro y no prender el televisor.

porque.

tic tac tic tac... el tiempo, es un lujo que tenemos, imagino la cara de Lee, desencajada, la sombra, el saberse en otra franja horaria: "no entiendo un pomo lo que pasa acá", después, paz.

mas o menos como decia Dolina: "si el olvido nos espera, tratemos de no merecerlo".

me gusta como escribis, no se si alguna vez te lo dije :P

besotes =)

Jared dijo...

más que bueno.. súblime, deberias considerar seriamente juntar tus cuentos y mostrarlos por ahí..
talento en su más pura expresión.
un abrazo grande :)

La solitaria dijo...

Genial!!! Muy pero muy pero muyyyyyyy bueno!!!! Es un post increíble! (Y me quedo corta!)

YESS dijo...

Por Dios!! cada día me sorprendes más. La verdad que deberías hacer algo con esto que escribís, sos muy talentoso!!
Besototes

no importa quien soy dijo...

Lila & Andreita:

GRACIAS!!!!

BESOS!

no importa quien soy dijo...

Jared:

Gracias por los eleogios!!!!

La Solitaria:

Gracias!! No se quede corta, siga, siga!!!

no importa quien soy dijo...

Yess:

GRACIAS!!!!

Mona Loca dijo...

Interesante cuento.

Algún día, si tiene ganas, podrìa desarrollarlo más, pienso.

besote grande!

no importa quien soy dijo...

Mona Loca:

originalemente el cuento estaba mas desarrollado, pero lo fuí "cortando" porque sino queda muy extenso y es complicado leerlo en la PC.
Mi original, el que tengo en Word, es mas largo y mas desarrollado!

BESO!!!!

La Huida dijo...

Ey NIQS, genial lo tuyo...

Y pienso cuan ajenos estamos de las consecuencias que producimos en los otros, de forma inconsciente, con pequeñeces, sin intención; y en que momento se cruza el destino de la gente, y se dispara una nueva historia, un nuevo camino... Algo así como la teoría del caos.

Gracias por compartir tu ingenio y tu talento. Besos.

nadasepierde dijo...

Que buena historia... terrible andar por la vida sabiendo que los minutos están contados... por mas desfasaje horario.
Que rara la sensación de esperar la muerte de uno con tanta ansiedad, y decepción por que no se concrete...suena muy bizarro!
impecable el cuento.
Me quedé pensando que en realidad todos somos Piñeiros que andamos ajenos a lo que pasa en cualquier lado que no sea nuestro mundito.

un beso

no importa quien soy dijo...

La Huida:

GRACIAS!!!!!!

no importa quien soy dijo...

Madrina del blog:

Gracias.

Y es cierto, somos todos Piñeiro. Todos.

BESO!

Me case con la lluvia dijo...

Una vez mas me saco el sombrero señor.

Muy bueno, muy fluido lo lei de pe a pa en un instante. Me gusto mucho la literatura fantastica y me gusta mucho que te superes a vos mismo no es cosa facil.

Abrazo de bicho bolita sobre el ala de un avion

Jess dijo...

Simplemente,me encantó!

Nick dijo...

Pará, pará, pará, me estás escamoteando lo más importante, el bife... ¿estaba bueno? ¿jugoso, a punto, quemado? ¿con puré, con fritas? das muy poca información sobre un aspecto muy importante de la historia.

¿El chino? ¿qué chino?... bleh si era tan listo por qué se murió.

Excelente como de costumbre.

no importa quien soy dijo...

Mr Limadura:

GRACIAS!

no importa quien soy dijo...

jes:

Simplemente GRACIAS!!!!

no importa quien soy dijo...

Nick:

El bife estaba seco. Si bien tuvo una buena jornada laboral, no le daba para la guarnición, así que lo comío a pelo... como venía.

El chino, medio dobolu al final, no??

GRACIAS!!!!

Guada GN dijo...

Mu`bien, mu`bien.
Yo conozco la historia del hombre al que le vaticinaron que moriría un jueves y fue tal su estress y su aprensión que finalmente se suicidió un martes.
No da conocer el día de la propia muerte, no es negocio... Mejor esperar a que salte el número y ya.

no importa quien soy dijo...

Guada GN:

GRACIAS!!!

si, si... tiene razón!

BESO