Vacaciones. Me fuí de vacaciones hace una semana.
Que las tomaba en febrero, en marzo, en abril, en mayo... finalmente fueron en junio. El trabajo fue siempre el fucking impedimento a mis vacaciones. Pero por suerte llegaron.
Tuve varios opciones:
Las Toninas, con el entro de jubilados del barrios de Barracas.
Merlo, con el centro de jubilados del barrio de Barracas.
Tandil, con el centro de jubilados del barrio de Barracas.
Evidentemente, Junio no es un mes de muchas opciones.
Me dije: "La puta, tenés 33 años, no podés vacacionar con un centro de jubilados en Las Toninas". Fue ahí, donde junté coraje, fuí al banco, saqué toda la guita que tenía y me dije (si, otra vez): "Vamos a Brasil" (si, me hablo en plural. Mis múltiples personalidades merecían estar todas de acuerdo). Hubiese elegido Europa, Caribe, Nueva Zelanda, pero sólo una semana no ameritaba tanto viaje.
Como les decía, fuí al banco, saqué la guita, y me fuí a la casa de turismo amiga. Perdón con mayúscula: Amiga... porque no es que era amiga mía, sino que se llamaba Amiga, la agencia de turismo.
Entré, me senté en un escritorio donde me atendió una bella señorita, y le dije; Me quiero ir a Brasil con toda esta guita. Ella me miró y me dijo; Brasil y qué? La calle en el barrio de Constitución, no? Con esa guita? Mejor tomate un taxi y fijate que quizás tengas que bajar antes porque no te alcanza.
Decepcionado, iba a salir de la agencia amiga... perdón, va con mayúsculas el nombre de la agencia pero no tengo ganas de tocar varias veces la tecla BACKSPACE del teclado, así que imaginate que amiga iba con mayúscula.
En fin, me estaba yendo deprimido, cuando la chica me dijo; parás, vos sos NIQS?; al principio me desconcertó. Era ella una lectora de mi blog? Nunca di ningún dato personal mío, en la foto del blog siempre salgo de espaldas... no entendía. Le dije; Si, soy Niqs. Ella se levantó, visiblemente emocionada, comenzó a caminar hacia mi dejando su gris escritorio atrás, se soltó el pelo y lo meneo de derecha a izquierda, se desabrochó un botón de la camisa, y me dijo; Mueros pors vos, mes encantans los hombres ques tienens las inteligencias ques vos tenés, mes excitans. Cómo me concocía? Mis letras pueden despertar tamaña reacción?. Por qué mierda a cada palabra le ponía una S final?
Pasó su dedo índice por mi remera y me dijo; Tes pagós els viajes sis mes dibujás a Gaturros ahoras, acás y paras mis. La miré desconcertado. La invitación sexual a la que creía que estaba siendo convidado, se desvaneció en un instante pidiéndome el dibujo de Gaturro. Volvió a su escritorio y me dió papel y lápiz. Emocionada, me dijo; Sos un genios Niqs... Y entendí que pensó que era Nik. Y también entendí lo de las eses. Era Santafecina. Tanto la habían cargado los compañeros de trabajo con la falta de eses cuando hablaba, que ahora le ponía una S a todo.
Tenía el viaje a Brasil en mis manos, a un dibujo... Pensé rápido, que debía hacer, como moverme... eso fue fácil, me moví a la izquierda porque donde estaba parado el sol me daba de frente en la jeta y me hinchaba las bolas. Rapidamente pensé que si era tan boluda como para confundirme con Nik (nunca lo había visto?) y era tan boluda como para pagarle a Nik un pasaje a Brasil, no podía desaprovecharlo.
Tomé el lápiz y el papel, y le dije; Gracias. La Nación no me está pagando bien, y por eso ando corto de guita, además necesito irme a descansar a Brasil, para poder inspirarme y venir renovado con ideas para Gaturro... Sabés, te voy a dibujar un Gaturro que nunca antes dibujé, un Gaturro especial, éxotico.
Y lo dibujé nomás. Al gato lo dibujé con palitos. Alguien, jugando al Pictionary, podría adivinar que era un gato si era muy sagaz y descubría que a esos 6 ó 7 palitos, le había agregado unos 6 ó 7 palitos mas, que hacían de bigotes del felino. Definitivamente no se parecía a Gaturro. Definitivamente no se parecía a un gato, aunque con buena voluntad y un ojo fino podías distinguir ciertos rasgos de Amalia Granata en el dibujo.
Ella, al ver el dibujo, pareció no entender (previsible, si me confunde con Nik, no estamos ante un Nobel), pero luego, casi con lágrimas en los ojos, me dijo; Gracias. Me besó en la mejilla y me dió los pasajes a Brasil: Buzios y Rio. Abrí la puerta del local, y antes de salir, giré la cabeza y la vi atesorar el dibujo contra su pecho. Le dije; Guardalo, dentro de años va a valer miles de dolares. Se sonrió. Guardé los pasajes y me fuí. Me tomé un colectivo, lo que tenía de guita, no me alcanzaba ni para llegar a la calle Brasil en taxi.
Al otro día, partí a Brasil. Antes había llamado a amigos para comentarles lo que me había pasado. Pero no les interesó. Sólo me decían; Te vas a Brasil en el mes del mundial, vende patria. Si, me fuí a Brasil en el mes del mundial. Tengo menos fútbol que una Para Ti, así que mucho problema no me hago.
Con los insultos de mis amigos a cuestas y una valija livianita me subí al avión. Traté de volar en primera argumentando que era NIQS, pero quien me atendió me dijo que yo volaba en turista, tal cual rezaba mi pasaje, argumentando que él era Sergio Gonzalez, empleado de la línea aéra.
El vuelo fue tranquilo, y si bien no tuvimos turbulencia en el viaje, sufrí bastante con los pozos de aire. Debería el Intendente que gobierna el cielo, cubrir esos baches. A dónde van mis impuestos?
En fin, aterricé en Río de Janeiro. Había una persona esperándome, para llevarme al bus que nos depositaría en Buzios. Me senté en el micro y dormité todo el viaje hasta Buzios.
Llegué a Buzios, y me di cuenta que me había olvidado algo importante: Mi equipo para escalar. La posada del orto, que había alquilado quedaba en un morro altísimo. Para poder acceder a ella tenías que subir como un condenado una empinada calle, y luego una empinadísima rampa.
Hice el check in (en Buzios todos hablan en español o portuñol), entré a la habitación y me senté en la cama a recuperar el aire perdido. Contemplé la vista desde la posada:
Dos horas mas tardes, y seis cigarrillos consumidos, bajé y me fuí a Joao Fernandez, que es la playa mas comercial. Me tiré en la arena y comenzó a llover. Pero la lluvia era rara. No caía agua del cielo, sino que de todos los costados caían vendedores de mantas, helados, masajes y tatuadores. Insoportables.
En fin, fueron transcurriendo los días, y fuí visitando varias playas:
Joao Fernandez
Geriba
Tartaruga
Ferradura
Ossos
Azeda
El buen tiempo me acompañó. La verdad es que se pusó un poco insoportable en algunos momentos, pero fue buena onda en general. Me terminé haciendo amigo de El buen tiempo. Hoy la seguimos por mail.
Por el tema de los escasos recursos económicos se me complicaba para cenar (el desayuno estaba incluído en la posada, así que a la mañana devoraba todo, y me metía en el bolsillo de la malla varios sandwichs de jamón y queso para el almuerzo). Pero la cena se complicaba porque no tenía un peso, y tampoco reales.
De hecho, una tarde, hambriento, me fuí a un bar a tomar un café con leche y algo dulce (bolos... es como una torta). Daban el partido de Brasil contra Costa de Marfil. A la hora de pagar, me di cuenta que para variar estaba sin un cobre (no podía invocar nuevamente a Nik, porque allá nadie lo conocía). La gente del café, me dijo que no había ningún problema en que no pagué, pero tenía que gritar los goles brasileros como si fuese nativo, y de esa forma me dejaban irme sin pagar. Pensé un segundo. Pensé si me pedía otro café con leche con un bolo, porque no tenía ningún problema en traicionar mis raíces futboleras, así que con dos cafés con leche en la panza y dos bolos, grité los goles a rabiar!!!
Tres goles tuve que gritar!!!! No sólo los grité, sino que ellos se pensaron que estaba feliz de hacerlo, y yo en realidad me reía del relator que decía: "Kaka, sale por Elano". Genial!!!!
Para poder traer regalitos, garotos y cenar todos los días, necesitaba dinero. Ése bar donde tuve que prostituir mi alma argenta, fue la excepción a la regla. En todos los demás lugares tuve que pagar.
Y encontré la forma de hacerme un billete: Caminaba por las playas en busca de parejas enamoradas que querían ser retratadas en una hermosa foto.
Esto era mas o menos lo que ocurría:
Parejas: Disculpá que te moleste... Nos sacás una foto?
Yo: Obvio. Qué tengo que tocar?
Parejas: Probá tocando la arena con el pie derecho, el mar con el izquierdo y fijate si la máquina saca la foto pelotudo. Tenés que tocar el botón redondo que está ahí arriba, gil.
Yo: Ja! Claro!!! Digan "caipirinha"!!!
Y apenas terminaba de sacar la foto, salía corriendo cámara en mano. Con las 4 ó 5 máquinas de fotos que me hice, banqué las cenas y los garotos que me traje.
Los días en Buzios se acercaban a su fin y partí hacia Rio. Llegué a una ciudad hermosa. Increíble.
Verde, morros, mar, playa, edificios altos y FAVEEEELAS!!!!! Dicen que desde cualquier punto de Río, se ve el Cristo Redentor. Es cierto. Pero lo que no te dicen es que desde cualquier punto de Río se ven FAVEEELAS!!! Por todas partes! Río me partió la cabeza! Literalmente: Pasé por un cartel que decía BIENVENIDO A RIO, que se desprendió de su soporte y cayó sobre mi parietal derecho. Me dieron: 3 puntos... 2 comas y 5 puntos y comas.
En Río todo era perfecto. Con la plata que me había hecho en Buzios, la pasé genial. Es una ciudad hermosa. Estuve recorriendo Copacabana, Ipanema, Leblon. Hermoso:
La ciudad es increíble. Hasta canchas de baloncesto había por todas partes. Despunté el vicio, pero como no tenía pelota, usé un coco. Me di cuenta que la banana no tiene carozo y el coco no rebota.
Una noche me fuí a bailar. Después de estar unos 5 días en Brasil ya me sentía un brasilero mas, así que me fuí a danzar la samba brasilera (si, va con S). Entré al boliche, me coloqué unas cuantas caipirinhas encima y me adueñé de la pista. Estaba poseído. Mi cuerpo se movía freneticamente al son de la música. No podía parar.
Finalmente, despúes de descocer la pista, me relajé un poco y encaré a una tremenda brasilera que me estuvo mirando toda la noche. Me acerqué a ella y le dije; Viste? Tengo el ritmo en la sangre. Ella me contestó; Si, tenés el ritmo en la sangre es verdad, pero hacete ver por un médico porque para mi que tenés leucemia, la puta que te parió argentino boludo.
En fin. Incomprendido y solo, volví al hotel.
Hice las valijas, porque la fiesta terminaba y me tiré a dormir esperando mañana. Mañana llegó al toque, era el nombre del chofer que me llevaba al aeropuerto.
Subí al avión y volví a tierra argenta. Y me di cuenta que tuve una sensación o sentimiento, que no me ocurre seguido: Fui feliz. Extremadamente feliz.
no importa quien soy